viernes, 26 de diciembre de 2014

Niño Jesús

Hace unos día atrás en una entrada de este Blog coloqué un tutorial para realizar un pequeño Niño Jesús para entregar a otros con un mensaje navideño.

Me encantó que días después me escribieron indicándome que lo realizarían. Así que en esta entrada colocaré las fotos que me enviaron esas unas personas. Yo también realicé algunos y aún estoy por entregar. Recuerda que la Navidad culmina con el Bautismo de Jesús el Domingo 11 de Enero, así que tienes tiempo aún.
Si tu también  hiciste alguno, puedes enviarme una imagen a mariauxivi@gmail.com y con mucho gusto lo publicaré.

Desde USA

Desde Cumaná, Venezuela

Desde Libano

El siguiente fue realizado por uno de mis sobrinos-nieto en Caracas la Navidad del 2012, aún lo conserva y aquí la muestra.

Desde Caracas



Estos últimos son los que realicé esta Navidad 2014 con lo que conseguí en casa. 

" Un día sagrado ha brillado para nosotros. Vengan naciones, y adoren al Señor, porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra."



miércoles, 24 de diciembre de 2014

sábado, 20 de diciembre de 2014

Cuento de Navidad

Con tantos acontecimientos en la familia y situaciones tristes por las cuales pasamos, mantener la alegría en este Adviento ha sido una prioridad, y las redes sociales me han dado la mano para no perder esa Esperanza que nos trae el Salvador. Así que con alegría, aceptando y ofreciendo esta sensación de angustia que a veces aparece, entregándola a Dios Padre, les coloco a continuación un hermoso cuento de Navidad realizado en mi Arquidiocesis por  La Voz de Jesús, una asociación civil católica. 

A partir de allí podrán visitar todo el material publicado, estoy segura que alguno de los mensajes son para ustedes en especial. Dios Padre nos ama inmensamente y a través de alguno de ellos podrás encontrar palabras de amor y consuelo.

Feliz Cuarto Domingo de Adviento para todos.



¡Dulce Jesús mío,
mi niño adorado.
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven, no tardes tanto!

martes, 9 de diciembre de 2014

Niño Jesús para Evangelizar

©mariauxivi.blogspot.com

Mi hermana me ha pedido que le explicara cómo realizar los Niños Jesús que he utilizado para evangelizar durante las Navidades pasadas. Así que para complacerla he grabado este video, que no es el mejor pero creo que se puede entender la idea.

La primera vez que los hice fue en el colegio con mis alumnos, luego con los niños en familia y el año pasado los hice para repartirlos el 24 de Diciembre. Puedes visitar los enlaces para que veas las entradas al blog donde hablo de ello.

Si te animas puedes realizarlos, colocarlos dentro de una bolsita de celofan  con una tarjeta que recuerde el verdadero sentido de la Navidad y salir a repartirlos. Yo utilice la siguiente en una oportunidad.

Espero les guste la idea y se animen a llevar un mensaje de Esperanza porque nos ha nacido El Salvador.



 " Hoy brillará sobre nosotros una luz, porque nos ha nacido el Señor."

martes, 2 de diciembre de 2014

La Caridad, otra visión. Lc 10, 21-24. I Semana de Adviento

©mariauxivi.blogspot.com

Meditaba en la mañana sobre el Evangelio del día de hoy y algo me impulsaba a escribir lo que mi corazón respondía a la Palabra.

"En aquella misma hora Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”. Lucas 10, 21 - 24

Jesús alababa a Dios, con un gran gozo y la alegría que manifiesta por ser revelado a la gente sencilla.
Jesús quiere acercarse a cada uno de nosotros pero muchas veces los caminos que tomamos nos alejan de Él. Reflexionaba sobre lo experimentado en este año 2014. Había sido bendecida con muchas cosas y este año en especial pude darme cuenta de lo que en realidad significa la Caridad.

Caridad no es para mí aportar un dinero o un bien material aunque ese bien satisfaga alguna necesidad corporal. Ya lo había estado haciendo por mucho tiempo y creo que solo me liberaba de la culpa del diezmo o del ser solidaria. Comenzaba  mi proceder a parecerme  al de estrellas de cine y empresarios  que en algún momento de sus vidas por filantropía depositan cantidades de dinero en una fundación o una ONG.

He aprendido que la mayor caridad que puedes ofrecer, la que en realidad llena de gozo y en la que sales recibiendo un montón, es ofrecer parte de tu tiempo a dar un consuelo, un abrazo , una sonrisa a alguien que lo espera desde hace tiempo .Es llegar a ser el Cristo que muchos esperan , es ver  el rostro de Cristo sufriente en el otro y volcar todo tu amor en tratar de ofrecer un alivio. Esta es para mí la verdadera Caridad.

Y el Evangelio de hoy me llevó a esto.  Es a través de la oración y de esa íntima amistad con Dios Padre que puedo ver  a través de los ojos de Cristo y puedo llevar el amor depositado en mí a los que más lo necesitan.

No digo que sea fácil, pero qué ha sido fácil últimamente. Trato de no quejarme y pensar más bien que Dios Padre sale a mi encuentro de una manera especial cuando permite lo que permite.  Su amor es rico en Misericordia.


“Aunque camine por lúgubres cañadas, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu bastón me defienden. Sal 23, 4 

viernes, 14 de noviembre de 2014

"Crescendo" de Eduardo Verastegui


Admiradora de Eduardo Verastegui les dejo aquí un video producido por su compañía Metanoia. Me ha dejado gratamente sorprendida en todos los aspectos.

El Espíritu Santo continúe iluminando a artistas, productores, directores, hombres y mujeres de Dios para que nos alimenten el alma con hermosas producciones.




domingo, 9 de noviembre de 2014

Recoger el fruto de la semilla sembrada.


Hoy ha sido uno de esos días en que la sensibilidad está a flor de piel. Como diría un dirigente de Cursillo “tan sensible como piel de durazno”. Y es que se acercan momentos en los que vas cerrando ciclos y comienzas a ver  desde otra perspectiva todo lo vivido.

Hoy casi despidiéndome de mis compañeras del Ministerio de Liturgia, les resumía lo que había aprendido en el tiempo de estar allí y las hermosas experiencias que Dios Padre había permitido que viviera al servirle en el Santuario. ¡Casi que lloramos! Sumando a eso, el hecho de que un sacerdote venezolano celebraría una de las Eucaristía a la cual por supuesto, mi esposo y yo asistiríamos.

Mi nombre ha provocado tantos elogios que me siento muy orgullosa de llevarlo, esto le encantará a nuestro hijo postizo sacerdote, quien le tiene un amor inmenso a la Advocación de la Virgen María Auxiliadora. Mi nombre no parece muy común en Panamá y cuando lo pronuncian me da mucha alegría y le doy gracias a Dios por ello pues así recordarán que los venezolanos deben estar presentes en sus oraciones.

Un día como hoy hace un año, el hijo postizo se ordenaba de Diácono y allí estaba yo, en su ciudad natal, Carora, acompañándole gracias a una pareja muy especial que había tenido la gentileza de illevarme para asistir junto con ellos a esta fiesta de la ciudad completa.

Ese mismo día, tal vez muchos no lo recuerden, la familia fue golpeada con un hecho en el país que nos afectó emocionalmente, el famoso Dakaso . Familias, amigos, conocidos, compañeros de trabajo de mi esposo fueron acusados, señalados, privados de libertad. Esos días conocí yo quienes eran en verdad amigos.


Hoy el Evangelio  Jn 2, 13-22, junto con la lectura del Profeta Ezequiel ( Ez 47,1-2,8-9,12) me cuestionaban. Somos templo del Espíritu Santo, y cómo está ese templo, había dejado que la tristeza, la desesperanza y el conformismo se instalaran en él. Pero estaba notando como poco a poco un optimismo, un afán de lucha, una esperanza había renacido.

Es una de las enseñanzas que me llevo de Panamá, aquí me han hablado del amor patrio como en ninguna otra parte y lo veo en sus calles y hasta en la iglesia. Es un valor que muchos venezolanos hemos perdido pues nos sentimos sin Patria.



Aquí en Panamá me han llenado de Esperanza,  me han animado a seguir adelante, esa confianza en Dios y esa entrega a su voluntad ha sido de hecho, no de palabra, aunque por momentos no haya entendido el por qué de todo. Esa esperanza perdida de  muchos venezolanos que llegan aquí buscando mejores oportunidades, y que al escucharlos o leerlos en la web te van contagiando de los malos presagios para el país, esa esperanza perdida la he recuperado aquí en Panamá.

 He recuperado mi Esperanza y lucharé para que no me la quiten porque eso he aprendido de los sacerdotes claretianos en Panamá, a no dejarme quitar la Esperanza y no permitir que me prediquen de resignación.

Agradecida con el Padre José “Chepe” Rodríguez quien con su saludo cariñoso, llenaba mi corazón del amor del Padre.  Me pareció muy gracioso cuando un día me dijo  que no sabía que decirme cuando le pedía la bendición. Los venezolanos estamos acostumbrados a pedir la bendición a  los papas, tíos, abuelos, padrinos y a los sacerdotes. Tuve que explicarle lo que debía responderme: “Dios te bendiga”.  

Nunca pensé que al esparcir la semilla tendría la oportunidad de recoger los frutos, pues generalmente esperaba que llegara otro a regarla y luego alguien más recogería los frutos. Pero en esta oportunidad Dios Padre me da el regalo de recoger frutos y esos frutos son para mí.


 Gracias Padre porque has mirado con misericordia a esta hija.

domingo, 26 de octubre de 2014

La alegría de servir

http://www.clubdeleonesdepanama.org/Obras.html

Intenté por varias semanas tratar de conseguir un trabajo que ayudara económicamente a los gastos de la familia, pero no pude lograrlo, solo una promesa de un” lo tomaremos en cuenta para el próximo año escolar” fue la respuesta más alentadora, el próximo año escolar para ese colegio comenzaría en Febrero 2015.

Dediquemos nuestro tiempo libre al servicio en la Iglesia, me dije entonces un día. Tal vez no me has traído aquí a trabajar por un sueldo sino que quieres mi servicio y entrega por amor al prójimo. Así pensaba en aquellos días.

Decidí entonces presentarme al Voluntariado donde en anteriores ocasiones había prestado ayuda.
Mi primer día llegué con mucho entusiasmo, algunas voluntarias me recordaban y me reclamaron el no haberles hecho llegar noticias mías cuando en mi país se presentaron más de 6 semanas de manifestaciones contra el gobierno. Me disculpé y les hice saber que si había escrito un e-mail, pero parecía que nadie lo había leído.

En fin, comencé mi voluntariado nuevamente ayudando a repartir más de 200 cafés y pancitos que las voluntarias del Hospital del Niño en Panamá reparten a diario. Ese sencillo gesto me ha puesto en contacto con el dolor, el abandono, la miseria, pero también con la alegría y la esperanza de un mañana mejor.

Muchos de los representantes que acompañan a los niños, sentados en sillas por días, para muchos de ellos ese vasito de café y pan representan la única comida en todo el día.Algunos son indígenas, he aprendido una que otra palabra en su dialecto y así poco a poco me voy sintiendo con más confianza.

Ahora entro en la sala y saludo a todos en voz alta dando los buenos días, cuando voy de cama en cama me dirijo a la mamá que está con el niño y le comento algo, le digo: “ me gusta su blusa ( me encantan las molas) cuando alguna mamá está con su traje típico se lo celebro.  También me ocupo de ofrecer  algún gesto cariñoso hacia el niño o bebé con mis palabras ya que cuando reparto alimentos no puedo tocar a nadie. Mi corazón se va llenando de alegría a medida que voy de sala en sala y van respondiendo a mis saludos los representantes, los médicos, estudiantes y auxiliares. Cuando un niño me sonríe o me saluda  el gozo llena mi corazón de ánimo a seguir adelante.

Al cabo de una hora y media ya hemos repartido a lo largo de 4 pisos y dos edificios el café del día. Todavía queda tiempo para algo especial. Brindar consuelo a algún niño solo en el hospital.

La semana pasada he pasado un buen rato con un bebé en brazos, hice el papel de abuela aunque un doctor me haya llamado “mamá nueva”. Se me partió el corazón cuando el bebé rompió en llanto al colocarlo de nuevo en su cuna.

Un niño en otro de los pisos también ha tenido mis gestos de amor. Cuando lo vi por primera vez, mis lagrimas saltaron de los ojos. Un niño de 4 años quemado totalmente, pero ya se encontraba sano de su piel, otras complicaciones lo aquejaban, solo podía cantarle y tratar de con suaves movimientos ir estirando los deditos de sus manos.¡ Un Cristo, vi el rostro y sufrimiento de Cristo en ese niño! Si Dios Padre quería mostrarme algo…lo hizo.

¿Este es el trabajo que quería Dios Padre de mí? Todavía no lo sé. El hecho de compartir con estas Voluntarias del Hospital de Niño, donde consigo nacionalidades diferentes, religiones diferentes, personalidades diferentes, pero todas con el objetivo de servir, cada una desde su punto de vista ha sido para mi, vivir la alegría del Evangelio, llevar un trocito del amor de Cristo a los hermanos a los más humildes y sencillos.

Me ha tocado vencer el miedo a la inseguridad. Cuando me dirijo al Hospital debo tomar el Metro y luego caminar unas 6 cuadras. El Metro a tempranas horas en la mañana es de ¡terror! así que aquí humildemente he dejado de lado mi zona de confort para que sea invadida por los cientos de cientos que viajamos apretadamente en un vagón. Una lección más que aprender viendo el lado positivo, pues de esta manera puedo apreciar el gentilicio y compartir mas con las personas de este país.

“Solo cuando hay amor se trasmite vida”.

“El grado y profundidad de la alegría no se miden por el estruendo de la carcajada, sino por la paz interior y la dulzura”


San Antonio María Claret.

sábado, 11 de octubre de 2014

IV Encuentro de Blogueros con el Papa

Desde el 10 al 12 de Octubre están invitados a seguir el IV Encuentro de Blogueros con el Papa desde España, a través de la señal USTREAM
.





miércoles, 1 de octubre de 2014

Santa Teresita en Panamá


Iglesia Cristo Rey, Panamá
Cuando vives en la presencia de Dios, Él se ocupa de que a medida que pasa el día tú conserves esa disposición. Así lo he notado, no es que lo haya leído en algún libro o lo haya escuchado en alguna charla pero es lo que observo desde hace un tiempo. Si estoy en un error, agradecería que me corrigieran.

Hoy es el día de Santa Teresita del Niño Jesús y había estado tratando de subir una imagen a mi celular desde la noche anterior a su fiesta, para que amaneciera ya en mi perfil pero no lo logré.

Tenía que levantarme más temprano de lo normal pues hoy prestaba servicio en el Hospital del Niño y debía llegar a tiempo, así que no pude entretenerme tratando de colocar  en el celular la imagen de Santa Teresita.

Me toca caminar varias cuadras luego de bajarme del metro para llegar al hospital, mi sorpresa hoy fue conseguir la iglesia por la que siempre paso y no había podido conocer, con las puertas abiertas. Miré el reloj y me dije, “tengo tiempo para saludar al Señor y conocer esta iglesia”.

 Al entrar quedé maravillada con el piso, mosaicos muy hermosos como los que existían en Maracaibo en la época de mi niñez.


 Levanté la vista hacia el altar, allí estaba el sagrario, la presencia de Cristo vivo. Al correr la mirada hacia un lado, ¡no se imaginan quien estaba!  Una imagen de Santa Teresita .¡Allí estaba esperándome!. Esta era la imagen que debía subir a mi celular.


Solo pude quedarme un ratito pero agradecida de que Dios Padre estuviera pendiente de mí,  de mi familia. Había salido a su encuentro y ya Santa Teresita estaba esperándome.


viernes, 26 de septiembre de 2014

La Conferencia de ECI


Este fin de semana se ha estado celebrando la Conferencia anual de Contemplative Outreach en Miami, USA.

Lamentablemente no hemos podido asistir los venezolanos a este encuentro que se realizaría junto con la rama hispana, Extensión Contemplativa Internacional.

Me llena de mucha alegría ponerle rostros a compañeros de travesía, que en el grupo Yahoo nos encontramos casi a diario. Maravillada de que el método de la Oración Centrante esté presente en Cuba también, y participen de esta Conferencia que seguro será de gran provecho.

Por momentos fui señalada por practicar este método de oración, pero pudo más el Espíritu Santo que comentarios humanos. Y poco a poco los miedos fueron dejados atrás. La compañía de los miembros del Círculo de Servicio de la rama hispana la he sentido muy cerca, apoyándome, animándome y sobre todo acompañándome en las noches oscuras, en las turbulencias y aclarando con palabras sencillas lo que se me ha hecho incomprensible.  

La oración centrante me ha ayudado en los últimos meses a llevar los cambios, la inestabilidad, la incertidumbre que se ha hecho presente en mi vida. Y lo más importante me ha permitido saborear lo que significa vivir en la presencia de Dios a lo largo de todo el día. Me ha enseñado a disfrutar y vivir en paz interior.

Estar en la presencia de Dios  tanto como podamos durante todo el día es el secreto para crecer continuamente en la oración contemplativa. El Don de Consejo puede sugerir cosas que parecen contrarias a la piedad.”   PTK

Qué he aprendido en estos últimos meses? He aprendido a ver en las personas a través de su mirada, la gratitud, el dolor, la alegría o la tristeza. He aprendido a disfrutar del gozo de llevar en la sencillez y en un simple " Buenos días" el amor de Dios para donarlo. He aprendido a aceptar la diferencia, aunque a veces las consecuencias de tanto verbo encendido escuchado en Venezuela, de tanto resentimiento sembrado, se presente y ocurra una lucha interna. He aprendido a dar sin esperar a cambio ser aceptada aunque a veces mi falso yo tome la delantera y tenga que salir a atraparlo.

Espero seguir adelante a pesar de las caídas y las zancadillas que yo misma me proporciono. Pues la Travesía trata de esto mismo, de darme cuenta, de enmendar, de conocerme para que sea Él quien viva en mi.

PD: dedico esta entrada a mis hermanos del Grupo Yahoo de OC, facilitadores y participantes, gracias por la compañía.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Mini Albun de Oraciones 2

(C)mariauxivi.blogspot.com

Durante los últimos meses mi  tiempo libre lo he dedicado a realizar manualidades con la técnica del Scrapbooking. Para ello cualquier pedazo de papel que cayera en mis manos se convertía pronto en parte de un proyecto.

He sido autodidacta y es un pasatiempo que me ayuda en muchos aspectos, pues generalmente cuando no lo hago en completo silencio estoy escuchando alguna charla formativa por internet o a través de la radio.

Se presentó la oportunidad de realizar un proyecto que tendría una remuneración económica. Así que me lancé a realizarlo a medida que la inspiración iba llegando. El mini album sería un regalo para un niño en su retiro de Primera Comunión.

Les presento aquí un video donde lo podrán detallar aquellas personas que realizan esta manualidad. Representó más de 16 horas de trabajo que dediqué con mucho cariño.

Hay que tener tiempo y espacio para realizarlo.


En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



domingo, 7 de septiembre de 2014

Reflexión del Evangelio Domingo XXIII del Tiempo Ordinario. Ciclo A . Mt 18, 15-20

Norman Rockwell

Los textos bíblicos del día de hoy sugieren reflexionar sobre el tipo de justicia divina que se puede vivir en el seno de una comunidad o sociedad. La justicia de Dios no es vengativa sino transformadora y atrayente; desde luego profética, siempre hay algo que denunciar, sea para corregir o salvaguardar.

 Ya la primera lectura sugiere la idea de lo que debe ser un profeta delante de su pueblo: en este caso Ezequiel desarrolla su profetismo en la deportación de Israel a Babilonia. El texto habla de Ezequiel como un centinela, no en cuanto está parado encima de la torre o de una muralla de la ciudad de entonces sino que está dentro de la vida del pueblo, en sus actividades cotidianas y debe por tanto cuidar de lo que sucedía durante esa deportación: injusticias, robos, idolatría, prostitución y demás males sociales. Si la función del profeta es la de ser “boca de Dios”, su misión consiste en estar atento a los signos de los tiempos para interpretar en ellos la voluntad de Dios. En el profeta gravita la responsabilidad del mensaje de Dios sobre la comunidad, por ello sentencia el oráculo del texto de Ezequiel: “si yo digo al malvado: ¡Malvado, eres reo de muerte!, y tú no hablas poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por tu culpa, pero a ti te pediré cuenta” (Ez 33, 8). Es decir, la lucha por la justicia es una cuestión de vida o muerte, no se puede hacer como dice el dicho popular “un tiro para el gobierno y un tiro para la revolución”. Si se es franco se habrá cumplido la misión profética aunque no se acepte sus correcciones, pero la responsabilidad profética de la denuncia ante el mal del mundo debe ser salvada. Sin embargo el interés del profeta no es la de hacer una especie de consejo diplomático y genérico o como se dice dar consejos píos, sino lograr que las vidas se transformen, es decir el mensaje de salvación tiene que ver con las cosas prácticas de la historia.

Es por ello que los profetas se sentían en la obligación de hacer leer siempre la ley de Dios.  Es así como fueron desarrollando texto legislativos en torno a la escucha del mensaje en la sinagoga durante el culto, hasta llegaron a entender que la morada de Dios estaba en la torá o la ley.

Pero Jesús enseña algo nuevo, ya no es un texto legislativo como para guiar la vida de un pueblo o de una comunidad con la que habla Jesús sino su presencia, él dice: “donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos” (Mt 18, 20). La presencia de Jesús en la comunidad de la que habla ya no es una presencia legislativa de textos, sino una presencia personal, viva y amorosa. Esa es la razón por la cual Jesús no quiere que en la comunidad nadie se pierda, su justicia es la remisión del que peca o yerra, no su condenación. Por eso en el texto de Mateo sentencia: “Si su justicia no es superior a la de los doctores de la ley y de los profetas, no entrarán en el reino de los cielos” (Mt 5,20). En este sentido su programa de justicia es hacer todo lo posible para ganar a un hermano y no el ojo por ojo o el diente por diente.


El consentir la presencia amorosa de Jesús lleva desde el punto de vista práctico a vivir no solo la armonía sino asumir la posibilidad de un conflicto comunitario como campo para ganar al hermano en la corrección fraterna. Nuestras comunidades son ámbitos humanos imperfectos y no siempre asumimos los errores del que yerra de modo adecuado, se excluye de buenas a primeras sin dar espacio para la experiencia de Jesús como el que perdona y reconcilia. Es en la reconciliación donde se testimonia que Jesús está vivo y la diversidad es prueba de posibilidad de su presencia. En este sentido un conflicto es positivo si da espacio para el reencuentro y la aceptación. Es por ello que en el texto de Mateo aparecen las posibilidades de solución para ganar siempre un hermano a la fraternidad en medio del conflicto (Cf. Mt 18, 15-17).

Pbro Alberto Márquez.
albertoarqui@hotmail.com

martes, 2 de septiembre de 2014

Ver con otros ojos.

Flickr
Trato de leer entre líneas lo que Dios quiere de mí. Pareciera que estoy en un curso de “Reconocer el rostro de Cristo” y otro intensivo de Cómo aceptar la Voluntad de Dios y no morir en el intento. (disculpen la broma, el Espíritu Santo trata de levantarme el ánimo)

Las cosas han sucedido paso a paso, un día dando paso al siguiente, tomando decisiones a medida que se van presentando diferentes alternativas. Algo sucede de pronto que cambia todos los planes y al mismo tiempo la solución aparece por otro o por lo menos se abren otros caminos. Es el discernimiento actuando y cuando te equivocas interviene Dios Padre enderezando el camino.

He quedado impresionada de cómo Dios Padre te va moldeando hasta el punto de que por instantes no te reconoces. Miren lo que me ocurrió hace poco.

 Estando en el supermercado se acercó al mostrador de charcutería, una dama muy voluptuosa, con una larga cabellera rubia con hermosos rizos que llegaban a su espalda, algo maquillada exageradamente, con un vestuario muy provocativo y calzando unos hermosos tacones que ya quisiera yo tener su equilibro para lograr montarme sobre uno de ellos. Cuando la vi enseguida interiormente me dije, ¡no juzgues! Y así comencé a mirarla con otros ojos, trataba de no hacerlo, pero todos a su alrededor no dejaban de hacerlo. En mi mente mantenía un monólogo: ¡que hermosa cabellera!, ¿será propia?¡ mira lleva pestañas postizas!, le quedan de lo mejor.

Es una hija de Dios, me decía, es tu hermana en Cristo, y un sentimiento de amor hacia aquella persona brotaba en mí. Quería hacerle un comentario pero no me atrevía. Luego tuve la oportunidad de ayudarla con su pedido de víveres y amablemente me dio las gracias con una gran sonrisa a la cual respondí. Nos despedimos y yo continúe con mis compras asombrada de lo que había sido capaz de sentir.Sin juzgar, amando sin etiquetar por apariencias externas, mirando a todos con los ojos de Dios.

Podemos ser capaces de hacerlo, solo hay que dejarse transformar y vivir continuamente en la presencia de Cristo.

Esto es lo que la Oración centrante está haciendo en mí, 6 años de práctica y comienzo a darme cuenta de lo que otros ya habían notado. “Son los demás los que se van dando cuenta de la transformación que va ocurriendo”, recordaba las palabras del Padre Beda en sus charlas. Claro, no siempre reacciono así, mi falso Yo  a veces es muy fuerte y gana la partida y mi mente y mi lengua acaban con lo logrado en segundos.
  
En fin aquí estoy viviendo en un país centroamericano, muy diferente, donde la experiencia de los que me rodean no ha sido la mejor con el gentilicio panameño. No me quejo del trato pues en su mayoría han sido personas muy amorosas. En muy contadas ocasiones cuando muy orgullosamente he dicho que soy venezolana, la respuesta ha sido un silencio total. Así que ahora ni lo digo si no lo preguntan.


 Los días y meses han pasado y  trato de vivir esta experiencia como un regalo de Dios y con la esperanza de regresar a Venezuela luego de esparcir la semilla que se me entregó. 

sábado, 30 de agosto de 2014

Reflexión del Evangelio del Domingo XXII del Tiempo Ordinario. Mt 16,21-27


En todo este año estamos siguiendo durante los Domingos el texto de Mateo y en este Domingo se nos narra la primera predicación por parte de Jesús acerca de su pasión, hoy habla por primera vez de su muerte. Al explicar Jesús a sus discípulos que padecería, hasta el extremo de la muerte, anunciando al mismo tiempo la Resurrección, lo que está es anunciando explícitamente y sin ambigüedades un tipo de mesianismo. No era ciertamente el mesianismo esperado por gran parte del judaísmo y  de aquellos discípulos de al menos de aquellos primeros momentos de explicación de su pasión; es por ello que aparece en este texto el reclamo de Pedro a Jesús de no permitirle morir en el modo en el que él lo anunciaba. El mesianismo que ellos esperaban se inspiraba en el estilo de los héroes políticos reivindicadores del momento, que hasta daban sus vidas en revueltas con la espada en la mano. No se puede negar que existía una sed de justicia muy grande y tampoco se puede negar que si bien Jesús no asumió una posición zelotista revolucionaria, sin embargo Jesús no estuvo ajeno en su mesianismo particular el asumir la causa de los sufridos, excluidos y explotados.

Su mesianismo particular y que sólo él inauguraba era el confiado por Padre, el de ser el Salvador de todos sin excluir a nadie. El modo de su acción mesiánica fue su propia vida para poder cargar sobre sí la raíz de todas las exclusiones sociales, sea judía, samaritana, romana, incluso zelotista revolucionaria, porque aún en ésta existían exclusiones por luchas de poder por el primer puesto del liderazgo. El modo del mesianismo de Jesús fue la de asumir el pecado del mundo, pues solo el Hijo de Dios, apasionado por un amor hacia su Padre pudo entrar en la entraña de la miseria humana y liberarla y convertir lo que es fuente de egoísmo humano en fuente de entrega y solidaridad.

El mesianismo de Jesús es por tanto distinguible, exclusivo pero no excluyente. En su mesianismo entran hasta la causa de los romanos sufridos, griegos sufridos, judíos sufridos y demás. Si Jesús hubiese asumido alguna versión mesiánica de la época hubiese terminado metiendo en un mismo saco a todos aquellos que no fuesen de su partido, tal cual como lo hicieron los de su época.

En este sentido, para entender su causa hay que seguir haciendo lo que él hizo, de lo contrario su mesianismo en nuestros días sería teoría, doctrina; solo se entiende si se vuelve a escuchar su invitación: “El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga. El que quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda su vida por mi causa la conservará”.
Pero ¿cuál cruz es la que seguimos? Creo que debiera ser la de su causa, la más original, la de los pobres, sufrido y marginados del mundo en su condición de desposeídos o de los pecadores, pues es pobre quien también vive el lastre del pecado del mundo: el prostituido, el drogado u otro tipo de descarte social. Si Cristo vino para tomar el pecado del mundo es desde allí donde nos conseguimos con una cruz que pudiéramos abrazar. Allí se consiguen problemas y adversidades, pues hasta de parte de nuestras filas cristianas no se aceptan de buenas a primera, se opta de mejor manera en este caso por una especie de  caridad a la carta, se habla incluso de hacer “obras de caridad” no de vivir la caridad, sino de hacer obras a control remoto en la que se esté distante del rostro sufrido, donde ni siquiera el óxido de su sudor se sienta. Por ello abundan cenas a beneficios, bingos, tardes de té, recepciones y demás donde el remanente de la ganancia que siempre es poco en comparación con lo invertido se convierte en aliciente de conciencia… ¡qué cruz!; y si a ese estilo de “mundanidad espiritual” (Francisco, EG 95) le acompaña alguna espiritualidad de un movimiento integrista en la que se resalta un tipo de ascética mortificativa de castigo del cuerpo se termina creyendo que “las cruces” ya han sido colmadas y que en el futuro lo que toca es que Dios (después de esta vida) declare mis méritos. El problema no es que se hagan obras de caridad u obras de castigos ascéticos corporales, sino que los estilos de vidas son muy distantes de lo que significa seguir la cruz de Cristo, es decir, su causa. Como se ve es una relación con Dios muy fuera de uno o muy fuera de Él, sin incidencia en el presente histórico de la voluntad de Dios en nuestras vidas, que solo se hace a través de un proceso de diálogo con Jesús vivo (Lectio divina…), y es allí donde acrece el deseo de contemplarlo en el que sufre: “Tuve hambre y me diste de comer, desnudo y me vestiste, enfermo y encarcelado y me fuiste a ver”.

Para comprender y seguir a Cristo hay que pasar del leer al contemplar, por lo general en este proceso solo se queda en el leer a Cristo, se sabe de su mensaje, de su historia pero no se le contempla, se lee acerca de Cristo pero no se le ve. Por eso que las relaciones con Jesucristo aún de muchos años en una iglesia pueden seguir siendo superficiales, de poca incidencia de compromiso en ver su rostro en el que sufre y asumir su causa, más cómodo resulta una caridad a la carta o de control remoto. Contemplar es como día San Gregorio Magno, Papa, “el conocimiento de Dios que está impregnado de amor”.


Por consiguiente, si se trata de contemplar la cruz de Cristo se busca ver esa cruz desde la dimensión más redentora y solidaria; se trata de la cruz de la injusticia, de la exclusión y de la miseria de todos los tiempos más que de asumir una corriente ascética que busca ver el combate en el deseo meramente carnal de forma individual. La negación de sí mismo no consiste en un ejercicio piadoso sino una opción serena y responsable por aquellos a quienes el sistema les impone exclusión y miseria. Así pues, “no nos inventemos más cruces” como “para no aceptar la verdadera cruz del maestro” (Schökel)
Pbro. Alberto Márquez.

domingo, 17 de agosto de 2014

Reflexión del Evangelio del XX Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A. Mt 15,21-28

http://peoplecheck.de/s/clamor
El Padre Alberto Márquez, nos presenta su reflexión sobre este Evangelio. Les invito a colocar en los comentarios la frase que más les llamó la atención. Feliz Domingo para todos.

Ya hace tiempo la expresión “fuera de la Iglesia no hay salvación” fue superado por la expresión conciliar “la Iglesia es Sacramento Universal de Salvación para todo el género humano”. La primera, utilizada en su tiempo para hacer alguna explicación bíblica fue popularizada para idealizar la figura de la Iglesia, pero sugería una exclusión de la salvación de todos aquellos que no eran parte de ella hasta negar la salvación para aquellos que nacían en otra confesión religiosa de nuestro mundo. ¡caso de extremismo!. La segunda, “La Iglesia, signo, instrumento, sacramento Universal de Salvación” es más incluyente, sugiere que a través de la evangelización de la Iglesia, otros que no son parte de ella pueden llegar a conocer la Salvación, incluso lo que ella anuncia se extiende a otros por obra del Espíritu Santo por caminos que solo el mismo Espíritu conoce a través de una sabiduría de la verdad o por el derecho natural.

Ya los cristianos discípulos del Señor desde los primeros tiempos se encontraron con el dilema de los fanáticos conservadores judíos que veían a las tierra de paganos como tierras de perdición o como de perros. Esto los llevaba a ser excluyentes en sus predicaciones. La segunda lectura del Domingo, en el texto de Pablo a los Romanos se expresa la angustia del mismo San Pablo al ser rechazado por sus hermanos de raza, quienes por oponerse a su Evangelio recibió acusaciones y persecuciones. Por eso él se considera con orgullo “apóstol de los paganos” y por ser rechazado, ahora otros, es decir los paganos, han conocido la reconciliación del mundo, Jesús de Nazareth. Por la “desobediencia” de los judíos ahora los de tierras extranjeras “han alcanzado misericordia”.

Por tanto, ese universalismo de la salvación ya se ve expresado en el pasaje evangélico del texto de hoy (Mt 15,21-28) cuando Jesús al reconocer o valorar la fe de la mujer pagana cananea exclama “Mujer, ¡qué fe tan grande tienes”! que se cumpla tus deseos”. A primera vista, la “aparente objeción” de Jesús de hacer el milagro de la cananea, por no ser parte de la ovejas descarriadas de Israel o por ser un perrito a quien se le estaría dando el pan de los hijos, refleja las objeciones de las comunidades de judíos cristianizados que viviendo al norte de Israel o al sur de Siria (Tiro y Sidón), donde se escribe el Evangelio de Mateo, no acababan de entender la posibilidad de tener creyentes cristianos venidos del paganismo.

La mujer cananea que exclama “Hijo de David” o “Señor ayúdame” no es una tal mujer cananea, sino un símbolo de todas aquellas personas fuera de Israel, que sintiéndose atraídos por el mensaje de un judío llamado Jesús de Nazareth ahora experimentan la salvación. Esta texto de hoy, más allá de la reconstrucción literaria de este pasaje (pues Jesús quien mandó a “predicar a todas las naciones”,  jamás excluyó a nadie), lo que busca anunciar es que Jesús sí reconoció que fuera de los de su propio pueblo habían expresiones de fe muy grande. Con esa alabanza pública de la fe de esta mujer queda demostrado que la fe no conoce fronteras raciales, culturales y sociales. La fe verdadera se vive solamente donde hay corazones abiertos y donde hay cerrazones del espíritu lo que queda es aspereza y rechazos entre hermanos.

Ha sido el puritanismo racial y religioso lo que ha generado guerras inacabadas en el mundo como las que vemos en estos días en el medio oriente. Los extremos palestinos del Hamas y el Hizbolá y de los extremistas también presente entre israelíes nos demuestran lo peligroso del exclusivismo. También los movimientos integristas de nuestra iglesia, aunque no en las dimensiones de guerras religiosas, retardan un anuncio más alegre del evangelio en nuestros tiempos. Podemos distraernos de lo más importante como es el anuncio gozoso ante un mundo triste por querer defender el puritanismo o el integrismo espiritual de nuestros grupos. Se gastan muchas energías en querer asumir estilos de vidas al modo de ciertos católicos del pasado, que por no decir ya nada al mundo de hoy, terminamos con nuestras caras de vinagre excluyendo a los demás. En términos del Papa Francisco, debemos “salir” de nuestras comodidades y ser “osados” al buscar la fe escondida que están aún en aquellos espacios que peyorativamente se les llaman paganos. El anuncio del evangelio no es únicamente una cuestión de celebrar ritos religiosos y vivir estructuradamente en la situación de espera de los demás. Repensar el evangelio nos llevar a cambiar nuestros centros de intereses, formas, tradiciones, normas, devociones, religiosidades, con vista a que el evangelio llegue no solo a todas partes en el sentido geográfico sino a las distintas partes de la vida. Pero no hay que tener miedo, se debe tener la osadía de la mujer cananea quien se acerca a Jesús y le dice: “pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesas de sus dueños”.

Pbro. Alberto Márquez.
albertoarqui@hotmail.com

viernes, 15 de agosto de 2014

Ella me mira desde lo alto

(c) mariauxivi.blogspot.com
Nuevamente me siento frente a mi laptop. Me siento para plasmar en letras lo que el corazón grita entre sus latidos.

Han sido días llenos de alegrías y gozo pero también nubarrones oscuros, como los que cubren de pronto el cielo panameño han aparecido. Por momentos pierdo la calma y me pregunto, ¡Aha! ¿Dónde está tu entrega a la voluntad de Dios?
Aparecen entonces la Oración de Bienvenida, oración que practicamos en la comunidad de Extensión Contemplativa. Pero es que en la turbulencia pierdes el equilibrio y solo por un instante como novata pierdo la compostura.

En fin, les cuento,  vivo a dos cuadras de un Santuario Mariano, solo alcanzo a rezar dos Avemarías del rosario desde que salgo de casa hasta que llego al Santuario, normalmente rezaba el rosario completo mientras caminaba cuando estaba en Venezuela de tal manera que ahora no logro completarlo. No conduzco automóvil en esta ciudad, así  que no puedo rezarlo al manejar (creo que alcanzaría a rezar los 5 misterios en una buena tranca vehicular pues suceden a diario).Así que el ejercicio piadoso del rezo del rosario ha sido casi imposible hacerlo.

Cuando asisto a Misa, una imagen imponente del Inmaculado Corazón de María colocada en el centro del santuario me da la bienvenida. Muy peculiar para mí esta imagen que muestra a una Virgen algo regordeta a mi parecer, esa es la Virgen que me espera, como una mamá que espera a sus hijos.
Inmaculado Corazón de María
 Cuando me dirijo a ella en oración le digo que no he podido con el rosario, y es que hasta compré un ábaco para tratar de rezarlo mientras preparaba las comidas, imitando lo que hacemos en Cursillo… y nada, imposible, culminaba el día con solo un misterio terminado.  Creo que no es la forma en que la Virgen María quiere que me dirija a ella, pensé un día en que me dí por vencida.  Hasta que leí esto de Padre Thomas Keating:” Las prácticas que creemos  ser esenciales para nuestros planes de santidad, cuidadosamente trazados por nosotros, tienden a ser roídas por la providencia divina. Para rematar entonces me llegaron las siguientes líneas a través de mi grupo de estudio: Recuerda que en el camino contemplativo la vida de oración se va simplificando cada vez más. Ahí precisamente está el Don de Consejo.... todas las devociones son medios... no fines en sí mismos....

Así que aliviada de no cumplir con el rezo de rosario diario y dirigiéndome a nuestra madre Santísima con las palabras y oraciones que salen de mis labios, le pido interceda ante su hijo y nos bendiga y cuide a todos. Cuando llego al santuario le entrego mis angustias que generalmente son las de una madre y esposa.

 Nadie sabe por qué erigieron este Templo como Santuario, ya que hasta el momento ningún milagro ha sucedido. Teniendo en cuenta lo que dice Wikipedia, muchos esperan que ocurra. Fue inaugurado el 22 de Agosto de 1949 día del Corazón Inmaculado de María. Así que durante nueve días desde el martes 13 se está realizando la Novena Solemne. No me imaginaba que la Virgen María me tenía este hermoso regalo. Una liturgia bellamente llevada y allí en la oración para todos los días que nos han entregado, estamos los exiliados y lejanos del hogar, presentes. He sido invitada a participar en una de las Eucaristía como proclamadora de La Palabra, ¡que creen! la Virgen me invita a dirigirme a ella con esta sencilla participación. Ahora lucho contra la lluvia, el calor, la pereza en fin las excusas para asistir los 9 días.

La vida en Panamá no ha sido sencilla. Las cosas han sucedido paso a paso, un día dando paso al siguiente, tomando decisiones a medida que se van presentando diferentes alternativas. Algo sucede de pronto que cambia todos los planes y al mismo tiempo la solución aparece por otro o por lo menos se abren otros caminos. Es el discernimiento actuando y cuando te equivocas interviene Dios Padre enderezando el camino.
Les dejo a continuación un fragmento de la oración de la Novena escrita por San Juan Pablo II.

“Tú que eres Madre, enjuga las lágrimas de los que lloran, de los que han perdido sus seres queridos, de los exiliados y lejanos de su hogar, haz que procuremos la cultura y el trabajo digno.”





lunes, 4 de agosto de 2014

Una Capilla inesperada


Para tratar de evitar el tránsito vehicular fuerte, suelo viajar los fines de semana. Así fue como en un domingo de viaje me topé con una capilla en un aeropuerto donde se celebraba la misa dominical.  Para mí fue muy extraño pues solía visitar capillas de hospitales y de aeropuertos pero siempre me parecían una exhibición de imágenes religiosas. Todo un muestrario de santos y advocaciones marianas, que te invitan a tratar de jugar memoria para reconocerlos.

Ese domingo logré ver a un grupo de personas y una voz  fuerte que se escuchaba. El sacerdote iniciaba la Despedida en una Misa. ¡Que hermosa Capilla!

 En el aeropuerto de Tocumen, en la Ciudad de Panamá se encuentra esta capilla donde se celebra la Misa Dominical, o por lo menos ese domingo.




Al finalizar algunos, sacerdotes y misioneros se acercaban a saludar al celebrante e iban indicando su procedencia y hacia donde se dirigían, la mayoría misioneros.




Allí estaba yo asombrada de ver la capillita repleta, y agradecida a Dios de permitirme ser testigo de su amor incondicional y del amor de todos los que transitábamos por esos pasillos.

“El domingo no es un ‘precepto’, sino ’una necesidad interior’… el domingo también es…la fiesta de la gratitud y de la alegría por la creación de Dios (SS. Benedicto XVI, Homilía en Austria 9 de sep/07)


domingo, 13 de julio de 2014

Reflexión del Evangelio del XV Domingo Ordinario, Mt 13, 1-23


Nuevamente el Padre Alberto Márquez nos presenta su reflexión sobre este Evangelio. Les invito a leer con atención y si quieres pedes colocar la frase que mas te llegó en los comentarios. Feliz domingo para todos.

Dice Benedicto XVI que “la semilla es presencia del futuro”, es decir, cuando se siembra está escondido lo que será el árbol. Lo importante es comenzar a sembrar en medio de las adversidades de la siembra, si no se siembra no construimos la esperanza de lo que queremos. El  trozo del evangelio de hoy en el que se nos narra la parábola del “sembrador” es un texto que recoge el evangelista Mateo para una comunidad siro-palestinense que necesitaba ser animada ante aparente fracaso en el anuncio de la Buena Nueva de Jesús. La razón era el rechazo del mensaje de Jesús, que producía cansancio y frustración. Sembrar no es fácil y según esta parábola, se alude a la costumbre en Palestina de primero sembrar y después arar el terreno cuando la forma ordinaria y efectiva sería arar primero la tierra y después sembrar.

Según esta parábola, envuelto en la forma palestinense, el sembrador riega la semilla en el terreno en donde un grupo cae suelta en el camino y se pierden por la aves que llegan, otras semillas se queman en lo pedregoso, otras caen entre espinos y se ahogaron, hasta que la final un grupo cayó en tierra buena y dio fruto abundante hasta dar en la cosecha el ciento, el sesenta y el treinta por uno.

El sentido por tanto de la parábola nos orienta a reconocer que el éxito de la cosecha pasa por el riesgo del fracaso de muchas semillas. En el contexto de la vida de los cristianos de Siria y Palestina el mensaje del evangelio es un aliento delante del desánimo, les está diciendo que aunque el terreno de la vida social en la que ellos viven no es cultivable por tantas dificultades sin embargo no hay que dejar de sembrar, las semillas son germen de futuro. Parece sugerir una de las características del profeta: por lo general él fracasa por contradecir la opinión general o las costumbres en general, incluso las religiosas. Pero como dice el mismo Joseph Ratzinger “solo a través de su fracaso las palabras resultan eficaces. El fracaso del profeta se cierne como una oscura pregunta sobre toda la historia de Israel, y en cierto sentido se repite en la historia de la humanidad”. El mejor ejemplo es Jesús, quien muere incomprendido por una multitud en la cruz como un fracasado, pero sus frutos acrecieron en el tiempo de modo incalculable en un cristianismo de dos mil años, donde se sigue dando el ciento, el sesenta y el treinta por uno. A su vez, sembrar hoy significa lo mismo, instaurar el Reino de Dios en el interior de las personas y de las estructuras sociales es muy doloroso, nos exponemos siempre a fracasos. Pero como lo que se siembra es la Palabra, ella es la garantía del futuro de salvación y en consecuencia la oscuridad del mundo no tendrá la última palabra y por ende la mejor cosecha. El desafío es arriesgar para poder ganar.

Por otra parte Mateo no solamente alienta a comprender lo que significa sembrar la semilla para que los cristianos perseguidos se alienten en el fracaso, sino también dirige su atención a ser buena tierra o buen terreno: la única forma de comprender el Reino según Jesús es ser terreno fértil siendo discípulo, sólo quien acepta a Jesús como Mesías hace el proyecto de Dios en su vida. Pudiéramos levantar las manos al cielo, mirar al cielo en la oración sin darnos cuenta que Él ya está dentro de nosotros. Aceptar a Jesús es consentir, que no es otra cosa que ser consciente de su vida entre nosotros. Lo más trágico del cristianismo de nuestro tiempo es el endurecimiento del corazón aún siendo muy religiosos desde el punto de vista externo. El Papa Francisco dirá hablando del mundanismo espiritual: “¡Dios nos libre de una Iglesia mundana bajo ropajes espirituales o pastorales! Esta mundanidad asfixiante se sana tomándole el gusto al aire puro del Espíritu Santo, que nos libera de estar centrados en nosotros mismos” (EG 97).

Para este Evangelio, ver, oír y entender significa ser sensibles a Jesús para no rechazarlo. Semejante sensibilidad se cultiva en el interior. Una de las consecuencias que ha dejado nuestra crisis social y económica venezolana es la dispersión del corazón, dejando un profundo sin sabor por la hostilidad de vida del quehacer diario. Precisamente es allí donde podemos desarrollar una sensibilidad desde Jesús. Desde luego no se trata olvidar lo que sucede en el país por usar una oración como placebo, sino ver desde Jesús la vida del país para así comprometerme con la realidad como posibilidad de fructificación. Es desde Jesús donde se recibe la fuerza para resistir y la inconformidad ante el mal que se hace a diario.


Nuestra sensibilidad por Jesús no se confunde con los aparentes éxitos humanos o estructurales. Cuidado con una teología de la prosperidad o espiritualidad de la prosperidad producto de las sectas. Nuestra sensibilidad solo acrece desde su Palabra,  y por tanto nuestro evangelio se hace vivo en el mismo modo en que seguimos sembrando aún en lo adverso, solo se aprende a evangelizar, evangelizando.
Pbro. Alberto Márquez.
albertoarqui@hotmail.com

martes, 17 de junio de 2014

¿Qué esperas de mí?

Hartwig HKD
Llevo tiempo sin escribir, pero los acontecimientos me lo han impedido, son muchas las cosas por las cuales debo estar pendiente y es poco el tiempo, que puedo dedicar al blog. Sin embargo voy anotando lo que como un susurro al oído me llega y me dice “anótalo y cuéntalo más tarde”.

Este es uno de esos momentos en los que algo desde dentro me dice, compártelo, así que lo hago.

Tenía pocos días de haber llegado a tierras centroamericanas. Venía con una tarea que culminar al tratar de conseguir una segunda nacionalidad. Estando en una de las oficinas de un consulado esperando ser atendida, de pronto observo un anciano con dificultades para caminar, sus pies hinchados y deformes le impedían calzarse bien y apenas unas sandalias lograban cubrir parte de sus dedos. Se dirigió al funcionario y con un esfuerzo se sentó en una silla situada dentro del cubículo, esperando su turno de ser atendido. La oficina tenía paredes de vidrio lo que permitía observar lo que ocurría en el interior.

Veo que el señor comienza a buscar algo dentro de una pequeña bolsa que llevaba, saca algo doblado… es una camisa, de pronto le veo algo blanco a esa camisa, es una camisa con clergyman, el cuello que utilizan los sacerdotes. ¡Dios mío es un sacerdote anciano! Me dije. Observaba como trataba de ponerse la camisa para ser fotografiado con ella en el documento que estaba solicitando. El funcionario esperaba inmóvil, no sé si sorprendido o no, no estoy para juzgar. Me dirigí a la persona que estaba sentada a mi lado y le comenté el anciano es un sacerdote, ¡ah sí!, me dijo. De pronto el corazón se me puso chiquitito y pensé: Dios ¿a quién me presentas?, ¿eres tú Cristo?. Me levanté lentamente me dirigí al sacerdote y le dije: ¿Me permite Padre, puedo ayudarle? Mirando al mismo tiempo al funcionario esperando su aprobación de que estuviera allí.  Ayudé a abrochar el cuello de su clergyman , ya que con sus manos temblorosas no lograba hacerlo.

Así fue como, a la pregunta que le hacía a Dios en esas horas de espera, sobre qué esperaba de mí en estas tierras, comenzaba a mostrarme que tratar de ver el rostro de Cristo en los demás era algo importante, estuviera donde estuviera, de la nacionalidad que fuera, de la condición social que fuera, dar testimonio del amor de Cristo  era una tarea encomendada, pero a veces con los más cercanos, la misma familia se nos hace tan difícil.


El sacerdote culminó su trámite y nuevamente recurrí a ayudarle para desabrochar su camisa ya que se la quitaría.” Vienes a hacer el favor completo”, me dijo, si Padre le respondí, usted es Cristo. Eres una buena colombiana, me dijo. Mi respuesta fue, soy una colombo-venezolana. Mi corazón se llenó de gozo en ese momento, sentí que todo el rencor que nos han sembrado a los venezolanos, puede olvidarse si aprendemos a ver el rostro de Cristo en nuestro prójimo.

"Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado" Jn 13,34

domingo, 15 de junio de 2014

la Santísima Trinidad, reflexión del Evangelio Dominical por el Padre Alberto Márquez


El que hoy celebremos la solemnidad de la Santísima Trinidad no quiere decir que hoy la recordamos y los demás días no, pues hoy toca y los demás no, cuando en realidad la vivimos todos los días, es el misterio fuente, de ese misterio nacen todos los misterios revelados, pero tal vez somos pocos trinitarios, pudiéramos pensar en un Dios único sin nadie y sin diversidad, una especie del Dios del olimpo, incluso solemos decir “Dios” sin referencia a lo que en las Sagradas Escrituras se nos revela, un Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, simplemente decimos Dios es Dios.

Pero en el texto de 2° de Corintio del día de hoy cuando Pablo exhorta a la alegría después de tantas circunstancias que tal comunidad cristiana atravesó, les desea la paz y la armonía sellando la despedida a la comunidad de Corintio con una fórmula totalmente referida a Dios y ésta es la que conocemos como trinitaria. Desde luego la misma está en el saludo hasta nuestros días en la liturgia y se proclama así: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté con todos ustedes” (2Cor 13, 11-13). De este modo se nos está transmitiendo no una consigna lógica o propagandística y meramente racional (aunque tenga hasta cierto punto su racionalidad) sino una experiencia arraigada en la fe de donde nació el cristianismo. La Trinidad no fue un invento del cristianismo, sino la misma vivencia de fe de siglos, pero que con la Revelación de Jesús se conoció que ese único Dios profesado desde los patriarcas ahora se sabe que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, y que ahora está con todos nosotros.

Para los discípulos del Señor, proclamar esa tripersonalidad de un Dios no era un problema entre ellos pues bien sabían que esa era su verdad que estaba sellada en su historia, que era una historia de experiencia amorosa de un Dios Padre apasionado por el mundo, tal como grita San Juan: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para quien crea en él no muera, sino tenga vida eterna” (Jn 3, 16); y por predicar este amor loco de Dios Padre por el Hijo en el Espíritu Santo muchos murieron.

Pero por no conocer esa experiencia de amor, siglos después muchos se cerraron a esta verdad original y única e intentaron perderse en la filosofía. Intentaron aplicar sus axiomas o teoremas cargados de finitud en el que desesperadamente solamente podían decir el uno no es igual al tres. Pero la lógica del amor que solo descubre trascendencias, es capaz de comprobar que por ser Dios Infinito el uno si es igual a tres. Solo Dios ha amado tal como el hombre pudiera descubrir y solo desde la fe es capaz de descubrir que ese amor único se conoce en la acción de tres personas iguales en una única esencia amorosa. El placer de Dios es salvar, y del océano infinito de su ser solo sabemos que Él ha caminado con su pueblo, perdonando sus pecados  y más aún ha traspasado el límite humano venciendo la muerte, tal como se conoció en la persona de Jesús de Nazareth.

Aún así las analogías racionales de la fe han intentado hacer explicaciones de lo histórico a través de trilogías. Por ejemplo, las más corrientes y antiguas, el sol para decir que es el Padre, su luz que es el Hijo y el calor para hablar del Espíritu Santo. También la fuente, el río y el mar; el pensamiento, la palabra y el aliento o el oxígeno con el que se pronuncia la palabra que es el Espíritu Santo. Es muy sugestiva también la imagen del sol (el Padre) que no puede ser visto directamente pero que se puede ver solo desde su proyección en el agua (el Hijo) y sentir el destello que sale del agua para referirse al Espíritu. Pero por ser estas analogía tan imperfectas solo nos queda ir a lo que vemos en las Sagradas Escrituras, a la realidad histórica del misterio trinitario, que insisto es un misterio de amor y solo se conoce desde el amor.


Por tanto, más que esforzarnos en explicar el misterio trinitario desde el mundo, es mil veces mejor explicar el mundo desde la Trinidad. Dios ha amado el mundo y tenemos que contemplar su amor hacia al mundo. Esto nos llevaría a afirmar que: como sea tu idea de Dios así será tu idea del mundo y de los demás con respecto a Dios. Si Dios es simplemente Dios, de modo monolítico, el único sin nadie, el único sin diversidad, el uno sin lo múltiple, pues la visión de la vida y de los demás estará marcada por la idea del pensamiento único, dogmatista, monolítico, exclusivita impositivo, absolutista y antidemocrático. Si tu idea de Dios es Dios que vive en sí mismo una relación en la diversidad de tres personas, Padre, Hijo y Espíritu, pues la visión del mundo, será la del respeto a la diversidad y tolerancia hacia el otro, aunque no comparta sus ideas, de donación al prójimo porque en el otro es que yo puedo amar, aunque no comparta sus ideas, de una persona que dialoga, comprende, de auténtica visión democrática de la sociedad y sabe vivir la unidad en la diversidad. Concluyo por tanto citando a San Agustín, si quieres saber qué es la Trinidad contempla el amor y si llegas a ver el amor ves la Trinidad
Padre Alberto Márquez.

domingo, 8 de junio de 2014

Pentecostés, reflexión del Padre Alberto Márquez


Curiosamente un cuento acerca de los tres reyes magos me inspiran para iniciar la reflexión acerca del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Según el autor W.H. Anden los tres reyes magos explicaron por qué siguieron la estrella. El primero dice: “para descubrir cómo ser verdadero hoy, por eso sigo la estrella”. El segundo afirma: “Para descubrir cómo tener vida hoy, por eso sigo la estrella”. Y el tercero: “Para descubrir cómo amar hoy, por eso sigo la estrella”. Y luego dicen todos juntos: “Para descubrir cómo ser hombre hoy, por eso seguimos la estrella”. Se sabe bien que la estrella lleva a Jesucristo, en este sentido descubrir esa luz desde adentro nos hace encontrarnos con la verdad que es Jesucristo, el amor que revela Jesús, y la plenitud de nuestra humanidad que es Jesús, el verdadero hombre puesto por Dios Padre entre nosotros.

Pero quien tiene esa misión de hacernos conocer a Jesús es el Espíritu Santo. Él no viene desde afuera, como tal vez se piensa de inmediato. La expresión “Ven Espíritu Santo”, no es una invocación que llama a alguien que está fuera de nosotros, sino un modo analógico para decir que Él venga a nuestra conciencia cuando ya está entre nosotros o que tengamos precepción de Él cuando ÉL ya está. No es que Él venga del cielo topográfico aunque metafóricamente se diga así, sino que es el “dulce huésped del alma”, que desde la interioridad del ser humano y haciendo despertar la conciencia de su presencia nos hace descubrir la verdad que libera (“el Espíritu de la verdad”), el amor que me anima en el gozo o en la sequía del dolor, como el “Padre amoroso del pobre” o como el que “riega la tierra en sequía”. Él es el que desde el interior nos hace tener una vida plenamente humana.

Los seres humanos vivimos en un hormigón de tensiones diarias por las distintas conmociones de preocupaciones económicas, familiares, políticas y de seguridad de vida. Lo único que nos hace vivir todos esos eventos con mayor personalización pero al mismo tiempo con mejor socialización es la interioridad. El secreto de una verdadera relación con los demás está en la verdadera relación con uno mismo, y es allí donde entra la presencia del Espíritu Santo no en cuanto el viene desde afuera topográficamente sino en cuanto descubrimos su presencia de Él en nosotros; es eso por tanto lo que significa venir.

Pero advierto que el Espíritu Santo no es un solitario que habita en nuestro interior, Él actúa haciéndonos relacionar con Jesús de Nazareth, y así nos hace sentir hijos del Padre. Tenemos contacto de modo personal con Jesús solo en el Espíritu Santo. Sabemos lo que quiere el Padre en nosotros solo por Jesús en nosotros, pero esto se realiza en el Espíritu Santo. Por algo dice San Pablo: “El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza, pues nosotros no sabemos orar como es debido, y es el mismo Espíritu el que intercede por nosotros con gemidos inefable” (Rom 8,26); o como decía San Ireneo de lyón a finales del siglo II “el que está en todos nosotros es el Espíritu, que grita Abba, Padre, y el que configura y adorna al hombre a imagen y semejanza de Dios”.


Esto quiere decir que cuando celebramos pentecostés no es una fiesta del Espíritu Santo como distinta al día del Hijo, cuando en realidad no hay una fiesta del Padre, como tampoco, como dice Y. Congar, la “Navidad no es la fiesta del Hijo, sino la celebración del hecho de su nacimiento en nuestro mundo. Pentecostés no es la fiesta del Espíritu Santo, sino una celebración del hecho de su misión sensible a los primeros discípulos”….ciertamente destacable en este día.

Como gesto sensible en el evangelio de hoy (Jn 20,19-23) de la presencia del Espíritu Santo entre los discípulos del Señor aparece el soplo de Jesús sobre ellos. Así afirma Juan: “Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: Reciban el Espíritu Santo”. Así como en el Génesis Dios sopla para crear al hombre así el Espíritu enviado por Jesús recrea la vida de la comunidad de los discípulos. El símbolo del soplo indica una acción del Espíritu Santo como vida, en este caso “vida en Jesús”, presencia dinámica del Espíritu que actúa haciendo que entablemos una relación con Dios y con los demás. Ese aliento que Jesús entregó en el momento de la muerte al Padre, ahora en la Resurrección es el aliento que entrega ahora a los discípulos para que así puedan vivir las promesas del Resucitado, como son la paz y el perdón.

Pero ¿en qué ámbito se vive esa interioridad del Espíritu en nosotros? Lo que Jesús nos dejó como fruto de la Resurrección solo se vive en la misión: “A quienes les perdone los pecados les quedarán perdonados; a quienes se los retengan les quedarán retenidos” (Jn 20,22). Si este es el caso, el dinamismo del Espíritu como soplo en el sentido simbólico de la palabra es entregar, pasar, oxigenando dando vida, por lo tanto se vive cuando se entrega al otro. En este sentido la realidad del soplo que da aliento es transmitir la vida de Jesús en la misión. La prueba de nuestra interioridad se muestra cuando compartimos la palabra, su mensaje que se ha encarnado primeramente en nosotros como personas y que no puede quedar comprimido dentro de nosotros sale fuera.

En el fondo hacer la misión es permitir que el Espíritu actualice lo que Jesús hizo y dijo pero a través de nosotros, por algo se habla del Espíritu como memoria de Cristo en la Iglesia, pues es Él el que nos enseñará todo o el que nos recordará todo.

En el día del Educador

©mariauxivi.blogspot.com Me asomo por esta ventana al mundo, luego de  muchos meses de ausencia. Espero hacerlo más asiduamente y no de...